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Julio del 2009


Experiencia sobre el estrés y sus consecuencias

Publicado el 5 de Julio, 2009, 13:40. en Reflexiones.
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Una conferencia de Sonia Lupien sobre "Cerebro y cognición. Estrés: naturaleza, consecuencias y cómo hacerle frente", me ha hecho recordar una experiencia a este respecto:
Hace pocos años me enviaron al neurólogo porque tenía dificultades para caminar derecho. Creí que se me habían dañado los oídos internos que controlan el equilibrio. Estaba asustado por ello. Cuando el neurólogo me diagnosticó que era por estrés yo le repliqué qué cómo era posible, pues yo consideraba que el estrés era una dolencia casi insignificante, poco más que estar algo más nervioso que lo habitual y, por el contrario, lo que yo padecía parecía ser grave. Él me sacó de mi error indicando que era grave y podía manifestarse de distintas formas, (pensé que cual espíritu errante de las novelas de terror ;-). Creo que es una más de las muchas enfermedades psicosomáticas que amenazan a las personas super ocupadas de los tiempos actuales.
Se me planteó el dilema de dejar casi todas mis obligaciones, o seleccionar unas cuantas. Al final opté por renunciar a mi atávica costumbre perfeccionista y decidí a probar hacerlo todo, pero con menor implicación emocional y sin obligarme a resolverlo óptimamente.
¡Funcionó! Aunque a costa de no ser yo mismo y sufrir algo por no hacer las cosas todo lo bien de lo que me consta que soy capaz.
Bueno en realidad no ha sido del todo así. He renunciado a la optimización a toda costa de todos y cada uno de los asuntos, especialmente cuando su número es excesivo y me satura. Esto me sucede en un aspecto de mi vida laboral. Esa saturación de asuntos a tratar de importancia alta, a un mismo tiempo, me obliga a priorizar. Afortunadamente esa saturación se produce más esporádicamente en mi vida particular.
La primera vez que me vi en esa tesitura ya vislumbré que la mejor opción era hacer frente a los asuntos más importantes, priorizando a unos respecto a otros. Los más vitales primero, dedicándoles casi toda mi atención. Los otros importantes trato de postergarlos, para hacerles frente a la mayor brevedad posible, en función de su perentoriedad. Si algún asunto se queda inconcluso siempre procuro que sea el que cause menor perjuicio.