Una
vez más la, en mi opinión, exorbitada celebración de un éxito deportivo me
lleva a reflexionar sobre la escasa madurez de una Sociedad que, sin embargo,
no celebra igualmente, o aún más, los éxitos científicos.
Y es que para mí resulta lamentable que exista tanta
gente que se sabe las alineaciones de muchísimos jugadores de equipos
deportivos y no sepa prácticamente nada sobre los éxitos científicos de Severo
Ochoa.
Si
alguna civilización alienígena nos estuviera observando podría llegar a la
conclusión que para nosotros es muchísimo más importante que un jugador de
fútbol meta un gol a que un científico descubra una vacuna que salva millones
de vidas.
Y no
trato de desmerecer la importancia y trascendencia de los éxitos deportivos,
pero solo en ese ámbito. En lo que respecta al bien de la Humanidad dichos
éxitos son absolutamente intrascendentes.
¿Y
quién puede tener la culpa de este sin sentido? Pues posiblemente sea una culpa
compartida: de los ciudadanos, de los poderes públicos y especialmente de los
medios de comunicación.