El Banco Central Europeo
prioriza la lucha contra la inflación y para ello mantiene los intereses
relativamente altos. Si los comparamos con los de Japón y EEUU, por ejemplo.
Algunos entendidos en Economía
dicen que a España lo que le interesa es que bajen los intereses para reactivar
la economía, más que detener la inflación. Pero el Banco Central Europeo
prefiere seguir las indicaciones de Alemania, que para eso es la locomotora
económica de Europa, y se centra en rebajar la inflación con lo que los
intereses no pueden bajar apenas.
No creo que a la mayoría de los
españoles nos interesen los intereses muy bajos a costa de inflación alta.
La inflación alta es el impuesto
de los pobres. Se dice así porque afecta más a lo trabajadores que no pueden
trasladar el aumento de los precios, que eso es la inflación, al producto de su
trabajo, mientras que las empresas sí pueden hacerlo. Al menos en teoría,
porque después se pueden encontrar con que no compran sus productos, pero como
casi todas las empresas lo hacen y todos tenemos que consumir, al final sí
pueden cobrar más por los mismos productos.
Los intereses muy bajos provocan:
Una sensación engañosa de mejora en la capacidad de compra.
Ese es uno de los motivos que nos ha llevado a esta mega crisis económica.
Mejora de la contratación en Bolsa y, por tanto, ahorro que
se dirige a las empresas con lo que se crean más empleos.
Subida exagerada de las viviendas, como ha pasado en los
últimos años. La mayoría de los compradores no hacen bien las cuentas y el
efecto de los intereses bajos les provoca un desenfrenado deseo de comprar
casas aunque el precio sea excesivo para su poder de compra. Eso hace
subir los precios en una espiral “in crescendo”. Si se analizan fríamente
las diferencias entre:
A. Precios bajos e intereses altos
Los préstamos se pueden pagar en menos años
Los precios suben mucho menos
El importe de los gastos adicionales es mucho menor:
impuestos, notario, registrador, recibo IBI, etc.
Los intereses propiamente dichos también terminan siendo
menores, a lo largo de todo el préstamo, ya que se aplican sobre
cantidades muy inferiores.
A los trabajadores con ingresos inferiores les resulta más
fácil acceder a la compra de vivienda.
En caso de advenimiento de disminución de ingresos los
recibos impagados son de importes inferiores y resulta mucho menos
difícil hacerles frente.
Si se ven obligados a vender la vivienda los precios serán
más estables y podrán conseguir un precio que les permita extinguir la
deuda.
Los bancos tienen más ingresos y no necesitan aprobar
préstamos a clientes de dudoso cobro.
B. Precios altos e intereses bajos
A las empresas (PYME, sin cotización en Bolsa) les cuesta
más conseguir financiación.
Los precios suben muchísimo y se favorece la especulación,
tanto del suelo como de las viviendas.
Se necesitan cada vez más años para pagar los préstamos,
incluso más de una vida laboral. Síndrome de la herencia de pasivo (los
hijos heredan viviendas junto con el préstamo que deben seguir pagando).
El importe de los gastos adicionales es mucho mayor:
impuestos, notario, registrador, recibo IBI, etc.
Los intereses propiamente dichos también terminan siendo
mayores, a lo largo de todo el préstamo, ya que se aplican sobre
cantidades muy superiores.
A los trabajadores con ingresos inferiores les resulta casi
imposible acceder a la compra de vivienda.
En caso de advenimiento de disminución de ingresos los
recibos impagados son de importes superiores y resulta mucho más difícil
hacerles frente.
Los bancos obtienen menos ingresos, con sus operaciones
tradicionales, y se arriesgan más aprobando préstamos a clientes de
dudoso cobro.
Una prueba de todo ello es que
nuestros padres, que teóricamente disponían de menores ingresos y poder
adquisitivo, compraban y pagaban en menos años su vivienda.
O sea que, según lo expuesto, a
la mayoría de los españoles nos interesa más la política económica de Alemania
que la de España.