En el documental, del programa de TV española Redes, Punset se somete a una prueba en la que el Dr. Álvaro Pascual Leone, le demuestra que actuando, de forma no invasiva, con un electroimán sobre su cabeza que genera un campo magnético que dirige a través de una resonancia magnética, consigue que mueva su mano sin que él se lo proponga.
Lo fundamental que se aprecia de esto es que se pueden recuperar ciertas funciones del cerebro mediante electro estimulación y que se puede educar a nuestro cerebro, incluso creando nuevas conexiones neuronales que hacen "crecer" la parte del cerebro afectada por la estimulación o curar adicciones.
Me ha llamado la atención lo que dice el Dr. Álvaro sobre "que el sistema nervioso genera hipótesis, genera expectativas, es una máquina de crear una expectativa de la realidad. Y esa expectativa luego se contrasta con la realidad externa, y puede o bien dar la lugar a la sorpresa o…
Creo que eso es lo que hacemos la mayoría ¿no? Aunque yo lo llamo de otra forma. Analizo mi entorno y trazo una estrategia de comportamiento esperando unos resultados. Cuando contrasto los resultados de mi estrategia con la realidad adecuo y adapto de nuevo la estrategia en un proceso continuo y sin fin.
Me ha recordado esta cuestión,
siempre de actualidad, el documental de Redes, La batalla de los sexos, que se
puede ver en: http://blip.tv/file/993752/,
por cierto que recomiendo que se pulse sobre el icono que está en la parte
inferior derecha de la pantalla, en forma de TV, para ampliar al tamaño máximo
la pantalla.
Helena incide en las diferencias que todos
conocemos:
Físicas. Las
mujeres han evolucionado mucho más en su aspecto externo, haciéndolas más
simétricas y de líneas más armoniosas. Hago
aquí un inciso porque, en realidad, según otros estudios, no somos totalmente
simétricos y, aunque nos sentimos más atraídos por las personas más simétricas,
nos atrae menos lo que es absolutamente simétrico. Quizás la conclusión a extraer
de que no nos atraiga la extrema simetría es que no es natural.
Según Helena ya en el comienzo
evolutivo de la aparición de la reproducción sexual hubo una diferenciación
acusada entre los dos sexos pues uno, el femenino optó por implicarse más en el
cuidado de la prole pues ponía más en el intercambio. Un óvulo cuesta mucho más
que un espermatozoide. El sexo masculino, tuvo que optar por ser más
competitivo para optar a la reproducción, no solo frente a otros individuos
sino entre espermatozoides produciendo millones de ellos.
La selección natural femenina se
ha basado más en la belleza por ser un indicador de su fertilidad y salud.
Las feministas dicen que las
diferencias entres sexos son escasas y Helena responde mencionando las clásicas
diferencias en que los hombres somos mejores para la rotación espacial
tridimensional, mecánica e ingeniería y las mujeres son mejores en lenguas. Que
a las mujeres les gustan más las personas y a los hombres las cosas. Que los
hombres asumen más riesgos, son más oportunistas y muy competitivos.
Helena habla de una diferencia
que, aunque intuía, nunca llegué a planteármela tal cual. Ella la llama la
diferencia de la “cola”. Afirma que las diferencias entre hombres son enormes
siendo capaces de estar en los extremos de lo peor y lo mejor para ciertas
características, mientras que en las mujeres se observan menos diferencias
extremas entre ellas. Así se explica que haya más hombres premios Nobel, pero
también más necios y criminales. Esto vendría a explicar porque hay más hombres
que dirigen el mundo, ocupan más altos cargos en las empresas. Helena pone
también el dedo en la llaga cuando menciona que, generalmente, no se habla del
extremo negativo de los hombres cuando se critica que las mujeres no estén en
los puestos más altos. Yo añado que
tampoco se mencionan muchos otros aspectos negativos que sufren los hombres más
que las mujeres: Son los que más mueren en guerras, accidentes laborales,
agresiones. También son los que más sufren con trabajos duros y la sociedad no
les permite lamentarse, llorar y vivir a costa de su pareja.
Por último dice que si los
hombres están en los puestos más altos no es por machismo sino por la gran
diferencia entre hombres y mujeres.
Punset también habla con Arcadi
Navarro, biólogo que opina que la determinación genética no es definitiva
debido a la interacción con el ambiente. A mí eso me parece una obviedad que no
invalida las afirmaciones de Helena. Siempre hay excepciones que confirman la
regla. Pero hay cosas que ningún ambiente puede cambiar. Los hombres tenemos
una cantidad de testosterona que nos hace muy diferentes de las mujeres para
sentir, actuar, pensar, etc. Y eso cualquiera que tenga un mínimo de sentido de
la observación puede comprobarlo.
También entrevista a María
Jayme, doctora en psicóloga
diferencial del sexo y del género de la Universidad de Barcelona, que habla de
experimentos que demuestran cómo, a los 18 meses de vida, ya hay diferencias
innatas manifiestas entre niños y niñas.
Estos experimentos ya los viví yo, personalmente cuando
era pequeño, y con mis hijos: Los niños, desde muy pequeños se inclinan por
peleas, juegos violentos, activos, etc., mientras que las niñas son menos
violentas, más apacibles en sus juegos, les gustan las muñecas, aunque nadie
les haya inculcado ese gusto, etc.
En general aprecio que sigue habiendo un enfrentamiento
dialéctico, y a veces peor, de una posición en la que estamos los que aceptamos
nuestro sexo y valoramos lo bueno y malo de ello, siendo conscientes de lo
complementarios que somos con el otro sexo; y los que abogan por eliminar
cualquier diferencia, no aceptan su sexo tal cual es, y envidian, aborrecen o
tratan con hostilidad a los que aceptan y disfrutan de como les ha hecho la
Naturaleza. Por supuesto hay otras posiciones intermedias.