Se me han quedado en la memoria dos
cambios respecto de la Seguridad Social.
1. Etapa previa. Situación en la época de Franco.
Yo era un niño y mi madre me enviaba a pedir cita para el médico. El
ambulatorio estaba al lado de mi casa. La cita era para ese mismo día. Para el
especialista solía ser al siguiente día.
Normalmente los hijos y el cónyuge que no trabajaba estaban incluidos en la
cartilla de la SS del trabajador. Normalmente el padre en aquel tiempo.
Recuerdo también que algunas medicinas, para enfermedades crónicas, tenían un
valor testimonial. No se pagaba el porcentaje habitual.
Recuerdo que la primera vez que fui al médico, con 14 años, estando trabajando
me dijeron que no podían atenderme porque no había cotizado los días
suficientes para tener derecho a ello, como trabajador. Lo que hice fue acudir
con la cartilla de mi padre y solucionado.
2. Se toma la decisión política, muy social, de proporcionar acceso gratuito a
la SS para todos los españoles, hayan cotizado o no.
Inmediatamente noté como las consultas médicas ya no eran instantáneas. Las
citas de los especialistas empezaron a demorarse meses. Además los gastos
farmacéuticos pasaron del 20% al 40%, en mi caso, y excluyeron una buena
cantidad de medicinas de las recetas de la SS.
3. Crecimiento espectacular de la inmigración con acceso gratuito a la SS.
Se han ampliado los periodos de espera para citas, tanto de médicos como de
especialistas.
Han vuelto a excluir nuevas medicinas de las recetas de la SS.
No trato de valorar aquí la conveniencia de las decisiones políticas. Eso
requeriría más tiempo y otro debate.
Una valoración simple sí puedo hacer, y es que da la impresión que las mejores
sociales no fueron acompañadas de las partidas presupuestarias suficientes en
Sanidad para que no empeorara el servicio pre existente.
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