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3 febrero 2007
Una salida más del Grupo
Senderista de Orihuela Pasico
a Pasico.
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Perfil de la ruta de la Sagra
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Longitud
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Tiempo
mov.
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Vel. Med. movimiento
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Tiempo
total
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Vel. Máx.
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Alt.
max.
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Ascenso
total
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8,40 Km
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X h X'
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X Km/h
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5 h 26'
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13,5 Km/h
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2392 m
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797 m
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No he puesto los valores de
tiempo y velocidad media en movimiento porque el GPS ha estado desactivado
durante un rato, como explico más abajo.
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La Sagra vista desde el Norte
cuarta Noroeste, desde el aparcamiento y punto de salida.
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Ha sido la tercera vez que he
realizado esta ruta, aunque la segunda no llegamos a coronar por haber mucha
nieve y amenaza de tormenta en la cumbre. También ha sido la más peligrosa
por no haber tanta nieve ni hielo y, sobre todo, por no haber sido previsor y
preparar los crampones en la base, antes de salir. Los que me facilitaron de
Pasico son buenos, pero tienen un tornillo con una ranura demasiado ancha que
no fuimos capaces de destornillar con el destornillador que llevábamos. Jesús
tuvo más suerte y sus crampones llevaban un dispositivo que permitía regular
los crampones sin herramientas, mientras que Consuelo se encontró que ya
estaban regulados a su medida. Ignoro si los otros miembros del grupo
tuvieron problemas parecidos ya que nosotros nos separamos buscando zonas con
menos nieve y desnivel.
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La Sagra vista desde el Noreste ampliado
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Por primera vez me vi en dos o
tres situaciones de verdadero peligro diciéndome a mí mismo que era un tonto
por arriesgar mi vida por subir a una montaña. En dos o tres sitios tuvimos
que escalar, tanto yo como los aguerridos Jesús y Consuelo, con el riesgo de
que un pequeño error pudiera hacernos caer por una pendiente, con gran
desnivel, llena de piedras con aristas y sin ningún obstáculo que frenara un
tránsito que todavía no quiero realizar y que ampliaría la penosa estadística
de graves accidentes de esta montaña. Obsérvese el circunloquio para no
escribir palabras que suelen asustar.
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La Sagra desde el Norte ampliado
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A pesar de ser un novato en
estas lides creo que puedo recomendar la colocación de los crampones incluso
aunque haya poca nieve, especialmente si la pendiente es elevada. Nos ayudan
a anclarnos tanto en el hielo como en la nieve e incluso en la tierra
proporcionando un plus de seguridad. Y, sobre todo, ante la duda lo mejor es cesar
en el empeño de la ruta. Los cobardes suelen durar más que los valientes.
Sin embargo, las dos veces
anteriores, con nieve y con hielo, me sentía muy seguro hundiendo crampones y
botas en la nieve o clavando los afilados crampones en el duro hielo.
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La Sagra desde el SW a vista de pájaro
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La temperatura fue muy
agradable durante toda la jornada. Empezó con una fresca brisa en el punto de
partida y aparcamiento. Un rato después de empezar la ruta ya estaba sudando
y tuve que quitarme ropa. Y es que el ritmo de subida lo marcó nuestro
compañero José, el biólogo, a un gran nivel, quien demostró, una vez más,
estar muy fuerte y que para seguir su cadencia hay que esforzarse.
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Un alto en la subida
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La salida fue a las 9:09 horas. A las 11:39 horas se desconectó
el GPS, supongo que por agotamiento de baterías, aunque las había cargado el
día anterior. ¿?
También podría ser que perdiera la señal, pero no es
lógico, aunque tiene medidas intermedias.
A las 11,46 h lo enciendo y coge señal, pero se vuelve a
apagar.
A las 12,22 h vuelvo a ponerlo en marcha y le cambio las
pilas.
A las 13,13 horas estamos a punto de llegar al comienzo de
la torrentera y desconecto el GPS por miedo a romperlo en una caída.
Debido a esas desconexiones en las toma por satélite se
pueden observar unas rectas, antes de llegar a la cima y antes de la
torrentera que se corresponden con las desconexiones del GPS. Se nota
especialmente en la torrentera, (que se ve blanquecina en las fotos), en que
una línea recta une desde antes de su comienzo hasta el final, pasando al
lado de la verdadera ruta. La próxima vez no desconectaré el GPS, ya que, por
su posición, a la altura de mi clavícula izquierda no corre riesgos evidentes
pues las caídas pueden ser de espaldas y difícilmente de frente.
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Subiendo por el embudo de la Sagra
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Santos a pocos metros del vértice geodésico de la Sagra
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Pasico en el vértice geodésico de la Sagra
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Santos haciendo de Colón en el vértice geodésico de la
Sagra
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Otra instantánea del grupo de Pasico en el vértice
geodésico de la Sagra
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A las 13:31 horas vuelvo a conectar el GPS. Ya he bajado
la torrentera disfrutando enormemente. Es una sensación emocionante la que te
embarga cuando te ves corriendo por un torrente de piedras, con un gran
desnivel, avanzando a pasos agigantados, sintiendo como ceden las piedras
bajo tus pies mutando su dureza habitual en una superficie inestable que se
repliega ante tu avance con desigual resistencia, obligándote a guardar un
equilibrio perfecto, sirviéndote de la inercia, calculando de forma
instantánea e instintiva lo que has de arquear las piernas, poner tus cinco
sentidos en lo que estás haciendo y permitiéndote avanzar cual “gato con
botas” distancias considerables a cada salto, sin caer y rodar como una
peonza ni dar con tu trasero en las entonces sí, duras piedras con afiladas
aristas.
Eso le debió pasar a otro senderista, que junto con otros
dos ilicitanos que nos habíamos encontrado en la cima y que salieron antes
que nosotros, estaba sentado sobre las piedras poco antes de llegar al final
del pedregal donde ya había árboles y me encontré los otros dos ilicitanos y
me puse a hablar con ellos esperando la bajada de los demás. Después me
arrepentí de no haber grabado en video la bajada de los otros miembros de
Pasico. Otra vez será.
Es conveniente usar guantes gruesos durante la bajada por
un pedregal, aunque haga calor. Así podremos evitar desollarnos o herirnos
las manos al poner éstas en el suelo ante una imprevista caída o simple
pérdida de equilibrio.
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Comienzo de la bajada con nieve
La cosa parece carecer de
importancia, pero un resbalón aquí significa que puedes caer cientos de
metros sin nada que te sujete. Miguel estaba explicando, valientemente, como
hay que pisar de canto para no resbalar. Está hecho todo un bizarro y osado
montañero.
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Miguel, Jesús, Santos y la
Sagra, durante la bajada, poco antes de llegar al lugar de partida, donde
habíamos dejado los coches
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Pasico y la Sagra
Los intrépidos senderistas de
Pasico a Pasico, después de la proeza, de derecha a izquierda:
Alberto, Óscar, Miguel, Jesús,
José, Consuelo, Miguel y Santos
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La ruta la acabamos a las
14:35 horas.
Después paramos nuevamente en
el restaurante La Codorniz, en la población de Almaciles, entre Puebla de Don
Fadrique y Caravaca, donde Jesús y yo disfrutamos de un excelente choto al
ajillo, aparte de otros manjares que nos habíamos ganado corriendo peligros
inesperados.
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