Laberinto de pasiones

El blog de zahorin

Hay tantas verdades como personas y circunstancias

19 de Febrero, 2007


Los abusos se pagan, pero poco

Publicado el 19 de Febrero, 2007, 21:25. en Consumo. Derechos.
Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Esta entrada de Enrique Dans me ha estimulado la siguiente reflexión:

Descubro demasiado asiduamente que las empresas más fuertes pueden permitirse el lujo de tratar mal a sus clientes, engañarles y hurtarles su dinero porque les compensa ampliamente.

Por un lado las empresas que tienen muchos clientes cautivos o casi, como las de telecomunicaciones o los bancos, obtienen cuantiosos beneficios incumpliendo alguna normativa y violentando algún derecho de los consumidores aunque sean unos pocos céntimos. La mayoría de los clientes no se van a molestar en denunciarles porque "vale más el mango que la azada".

Si aún así algún cliente les denuncia siempre pueden atender su reclamación, a la primera, segunda o tercera queja, aunque sólo si lo hace como reclamación oficial.

Los poderes públicos tienden a proteger a esas empresas y, si en algún momento se sienten presionados para actuar, ponen multas ridículas, comparadas con los beneficios obtenidos, para salir en la prensa aparentando que defienden los intereses de los ciudadanos. Pero es que además, si la empresa recurre suelen rebajar la multa inicial, con lo que esas empresas vuelven a la carga nuevamente con sus malas artes.

En España no funciona la defensa de los derechos de los consumidores y usuarios. Me parece un camelo. Una de las pruebas de dicha afirmación es que, generalmente, los inspectores de las distintas administraciones, no actúan de oficio, pues esperan a que los ciudadanos denuncien. Pero es que hay tal cúmulo de incumplimientos de las empresas que los usuarios tendrían que pasarse el día denunciando. Entonces ¿Para qué pagamos el sueldo a esos empleados públicos? Pues simplemente para que los políticos puedan decir que tienen un sistema de protección, pero que no utilizan, e incluso llegan a presionar a los inspectores para que no denuncien o, simplemente, dejan que la denuncia acumule polvo en algún archivador.

Naturalmente para alguien que no haya trabajado nunca en la Administración Pública esto le parecerá absurdo ¿Pagar a empleados para que no trabajen o que ese trabajo no sea efectivo? Pues sí. Sus depresiones les cuestan a tantos empleados públicos que se esmeran en cumplir con su trabajo, a pesar de los obstáculos que les ponen.

Es obvio que si el poder político del momento está interesado en alguna parcela de la inspección sí pondrá todo su empeño en ser efectivos, aunque eso va en contra de la ley. Pero ¿a quien le importa?

Por supuesto que no pretendo decir que sea así en todos los casos, pero mi impresión es que esta situación está bastante generalizada.


 


¿Por qué los inmigrantes tienen más hijos?

Publicado el 19 de Febrero, 2007, 19:04. en Reflexiones.
Comentar | Comentarios (5) | Referencias (0)
Etiquetas:

Esta entrada de Varsavsky me ha hecho reflexionar sobre esta cuestión.

Creo que casi todos los motivos que allí se exponen son determinantes.

Como suele suceder son un conjunto de circunstancias lo que nos ha llevado a esta situación.

Coste económico

En la posguerra los españoles estaban en la miseria la mayoría, incluso sin alimento suficiente. En ocasiones mi padre iba a buscar un trabajo incierto a las 4 de la mañana, y comía lo que encontraba abandonado en el campo como alguna bellota. Los pocos ingresos eran para los hijos y medicinas si había algún enfermo. Aún así tuvo cinco.

Otro factor de interés es que ahora los hijos pueden representar un cúmulo de disgustos, exigencias e ingratitud, sin que tengas demasiadas posibilidades de educarles según tu criterio, ya que, la influencia social y de los medios de comunicación puede ser muy superior a la de sus propios padres.

Ahora parece que sólo los hijos tengan derechos y los padres obligaciones, cuando antes era casi lo contrario. Normalmente la gente espera que sus obligaciones y desvelos se vean recompensados con un mínimo de gratitud. Demasiadas veces se obtiene todo lo contrario: Más exigencias, desafección e ingratitud.

Por otro lado también está la sobreprotección que, bajo mi punto de vista, es negativa tanto para los hijos como para los padres.

Está aumentando considerablemente el amedrentamiento y los malos tratos a los padres. Principalmente a las madres separadas, abuelas, etc.

La figura paterna y los valores masculinos están desprestigiados, mientras que los valores femeninos están más en alza al mismo tiempo que las madres tienen cada vez menos tiempo para dedicarles. No se valora ni fomenta el sacrificio. Al contrario, nos embriagamos de hedonismo y egoísmo.

Aumento de las separaciones de los padres y de las llamadas familias monoparentales.

Padres que se auto engañan, y traicionan a sus hijos, confundiendo comodidad e irresponsabilidad con bondad.

Estamos en un profundo proceso de readaptación, a otros roles, en el núcleo familiar, y necesitaremos de mucho tiempo para ir encontrando un nuevo y necesario reequilibrio.

No confío en absoluto en que la generación actual pueda corregir estos malos hábitos, pues todavía es una tendencia en crecimiento, las sociedades nunca saben parar a tiempo los excesos, sino que esperan a llegar a un extremo para empezar a decantarse hacia el otro. Yo lo llamo efecto péndulo.

Todo este cúmulo de circunstancias, y algunas otras, hacen cada vez menos apetecible la paternidad / maternidad.

Graciano Palomo escribe una entrevista a Emilio Pinto “Hay padres que blindan su casa por miedo a su hijo”

http://www.elsemanaldigital.com/arts/63237.asp?tt=

ACOSO EN LOS HOGARES. "Preferiría que mi hijo estuviera muerto". Emilio Pinto, presidente de una fundación dedicada a los menores y las familias, ha escuchado esta tremenda frase en más de una ocasión.

 

M. Ángeles Burguera habla en un artículo sobre los pequeños tiranos y los padres complacientes.

La aparición de estos diminutos déspotas –casi siempre chicos, de apenas 7 u 8 años– que dan órdenes a los padres, organizan la vida familiar y chantajean a todo aquel que intenta frenarlos, comenzó a observarse hace ya una década en las consultas infantiles. Su comportamiento colérico, más allá de la simple pataleta, hace temer una adolescencia conflictiva y quizá contribuya a aumentar un problema social ya serio: la violencia juvenil”.

--------------------------------------------------------------------------------

(1) Christiane Olivier, Enfants-rois, plus jamais ça!, Editorial Albin Michel, París (2002).

(2) Tiranía intrafamiliar, en La Revue du praticien – Medicina General, T. XV, n. 532.

(3) Danièle Guilbert, Et si l’autorité, c’ était la liberté?, Editorial De la Matinière, París (2001).